Ejercicios de generalización del lenguaje

Ejercicios de generalización del lenguaje

 Cuando atendemos a las familias que acuden a nuestro centro para problemas de lenguaje con o sin otras dificultades intentamos saber con pruebas diagnósticas estandarizadas o con una observación exhaustiva y aportaciones de los padres la problemática real en su lenguaje. A partir de eso podemos establecer un plan de trabajo con objetivos a corto y a largo plazo.

Dependiendo de cada problemática el tratamiento puede ser más o menos largo, pero siempre necesita de la colaboración de los padres y el colegio. En efecto, lo más complicado en la rehabilitación del lenguaje es la generalización de los logros conseguidos en la consulta. En Neureduca siempre recomendamos que los padres sigan siendo padres y no terapeutas. Estos niños necesitan el cariño y los juegos que únicamente su núcleo familiar les puede aportar. No obstante, si que podemos facilitar algunos ejercicios y pautas generales a estos padres tan implicados en la mejora de sus hijos.

A continuación, os recordamos las estrategias positivas que ayudan al buen desarrollo en general de sus hijos:

Garantizar el tiempo de aprendizaje.

Promover el diálogo en un entorno relajado y estimulador.

Ofrecer ejemplos concretos que estén a su alcance inmediato.

Abordar las conductas excepcionales en un marco de mediación.

Reforzar positivamente la autoestima de su hijo.

Utilizar el juego como herramienta de su desarrollo.

Pautar hábitos de lectura divertida.

En cuanto a ejercicios y pautas específicamente logopédicos os proponemos los siguientes para trabajar en casa y facilitar entonces la generalización, sobre todo para niños pequeños con retraso del lenguaje:

No tener la televisión encendida si no la miramos ya que el ruido de fondo puede ser una molestia y una distracción para la comunicación.

Preparar imágenes o imanes para enganchar a la nevera con sus alimentos o bebidas favoritas (zumo, agua, fruta, etc.). De esta manera el niño puede ser más autónomo, aunque no sea capaz de expresar sus deseos verbalmente y también se reduzca la posible frustración que genera no hacerse entender en casa.

Jugar entre media hora y una hora con los juguetes de su hijo poniendo palabras sencillas (no frases muy largas) a lo que está ocurriendo en ese momento y lo que pensamos. Así también podemos empezar a trabajar el pensamiento interno.

Leer cuentos con texturas y/o sonidos interpretando la historia y adaptando la voz según los personajes. Así el niño estará más atento tocando y manipulando el cuento. Hay que enfatizar en lo que más le guste para incitar a la repetición de palabras y a la comprensión de éstas.

Preparar una bola de cualquier tamaño (empezando con pequeñas) de algodón o poliespán y pedirle al niño que la sople a través de una pajita. Se puede hacer encima de la mesa o en el suelo e ir complicando el recorrido con circuitos (plastilina, libros, etc.). Así trabajamos los músculos de la boca y la cantidad de aire que necesitamos para hablar.

Beber con pajita distintas texturas y no solo líquidos (purés de frutas, por ejemplo) para trabajar la musculatura dentro de la boca.

Poner algunos objetos que suele pedir fuera de su alcance para que el busque al adulto y empiece a pedir ayuda. Se puede tolerar la demanda con gesto, con ruidos o con palabras, aunque no sea la correcta. Nunca decir que lo ha dicho o hecho mal sino formular una frase con lo que esta pidiendo.

Y, por último, elogiar sus esfuerzos para que se anime y no baje su autoestima ni aumente su frustración.

Aure Delsaut

Logopeda especialista en Educación y Clínica

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