Cómo fomentar la autoestima de nuestros hijos

Cómo fomentar la autoestima de nuestros hijos

A nuestro centro acuden niños y adolescentes con diversas patologías o dificultades (déficit de atención, impulsividad, autismo…), pero en todos ellos observamos un denominador común a trabajar, la AUTOESTIMA.

Entendemos la AUTOESTIMA como la valoración que el niño va haciendo de si mismo y ésta depende en gran medida de la forma en que va percibiendo que cumple con las expectativas de su entorno (padres, posteriormente escuela, amigos…), en cuanto a la  consecución de metas y conductas que esperan de él.

¿Por qué es importante trabajar la AUTOESTIMA? Porque una adecuada autoestima:

Constituye el núcleo de la personalidad.

Nos ayuda a superar dificultades personales y a afrontar los problemas.

Nos hace más responsables.

Aumenta la creatividad.

Determina la autonomía personal.

Posibilita una relación social saludable.

Garantiza la proyección futura de la persona.

La familia es el primer núcleo en el que el niño crece y se desarrolla, por este motivo tiene una especial relevancia para el desarrollo de la autoestima.

El ambiente familiar propicio para desarrollar una buena autoestima es aquel que se caracteriza por su calidez, afectividad y apoyo emocional, sin olvidar la importancia que tiene marcar unos límites razonables, consensuados por los padres y conocidos por los niños. “La firmeza y el amor incondicional son posibles”.

Lo más importante a tener en cuenta para estimular su autoestima es:

– Favorecer la madurez individual.

– Poner atención a la propia actitud y al propio comportamiento (somos modelos).

– Dedicar un tiempo de juego y conversación por separado con cada uno de ellos. El tiempo que se le dedique ha de ser de calidad: libre de preocupaciones y centrado en el niño.

– Animar a cada uno a desarrollar ese potencial (a través de diversas actividades lúdicas, deportivas, académicas, extraescolares…).

– Ayudarles a sentirse especiales en algo.

– Nunca aplaudir más las habilidades de uno que de otro.

– Apreciar los progresos que consigan, pero nunca comparar los de uno con los del otro.

– Dispensar afecto y cariño de forma incondicional.

– Valorar sus cualidades.

– Apoyarle siempre que algo vaya mal.

– Incentivar el desarrollo de las responsabilidades, teniendo en cuenta su desarrollo evolutivo.

– Dejar que tome decisiones y resuelva problemas.

– Darle libertad para que tome riesgos.

– Reforzar sus conductas positivas (haga deberes, recoja, sea educado…).

– Poner límites claros y enseñarles a prever las consecuencias.

– Ser consistente en la transmisión de reglas familiares.

– Ser consecuente ante las reglas.

– Evitar las descalificaciones personales y los insultos.

– Tratarles con respeto.

– No demandar perfección.

– Que oiga los comentarios positivos que hacemos de él.

– Propiciar el reconocimiento de valores positivos en el niño y que sea capaz de verbalizarlo.

– Llevar a cabo una escucha activa, prestando una atención visual y física, haciéndoles saber que sus preguntas y opiniones son importantes.

– Ser generoso con los piropos y elogios. Deben ser específicos y sinceros, concentrados en las cosas positivas y cotidianas.

– Felicitar por los logros, manteniendo una correlación entre nuestro mensaje verbal y no verbal.

– Reconocer el esfuerzo, interés y atención puestos, antes que los resultados.

– Fomentar que expresen afectos y sentimientos.

– Propiciar las relaciones sociales y amistades de nuestros hijos.

– No engañar.

– Cumplir las promesas.

– Corregirle. Le ayudará a elaborarse un mapa cognitivo de lo que está bien y mal.

Para finalizar os recomendamos que realiceis una pequeña auto-reflexión:

¿Qué modelo educativo he recibido como “herencia”? ¿Le estoy reproduciendo con mis hijos?

¿Qué modelo de comunicación uso con mis hijos? ¿Crees que les estas creando una imagen negativa de ellos mismos? ¿Con algún hijo/a especialmente? ¿Por qué?

¿Crees que estás aplicando un modelo permisivo, carente de límites y exigencias con tus hijos, por el afán de elevarles la autoestima?

¿Qué actitudes tomas para poner límites y corregir errores en tus hijos? ¿Cómo consideras que está la autoestima de tus hijos? ¿Qué crees que puedes hacer para mejorarla?

Eva Morán

Psicóloga General Sanitaria. Especialista en Psicología Clínica i de la Salud

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2018-06-05T09:54:38+00:00

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