Las angustias arcaicas y la psicomotricidad

Las angustias arcaicas y la psicomotricidad

Las angustias arcaicas, son las primeras angustias que vive la persona. Se dan en los primeros 5 ó 6 meses y son debidas a la inmadurez biológica del niño.

Según Aucouturier (en Fernández, 2002), “Las angustias surgen de la carencia de unidad, de no haber sido suficientemente bien sostenido, contenido, por el cuerpo y por los afectos y deseos paternos, lo cual le impide elaborar un objeto interno o una permanencia de objeto, que le calme la angustia en sí, es un sufrimiento corporal que desestabiliza la organización del pensamiento.

La permanencia del objeto es importante en el desarrollo y maduración psicológica del niño, ya que con ella, es capaz de vivir la separación de los padres sin angustia.

Cuando un niño la domina, es capaz de comprender que aunque haya un objeto que no está viendo en este momento, éste, sigue existiendo, es decir, no desaparece.

Las angustias arcaicas están muy ligadas al concepto anteriormente mencionado.

Los padres son los encargados de acompañar y sostener al niño durante la vivencia de dichas angustias, para que estas no sean vividas con demasiada intensidad. Cuando esto no es así, y los niños no viven adecuadamente este acompañamiento y no se sienten bien sostenidos por los padres, estas angustias pueden llegar a ser realmente intensas. De forma excesiva, pueden desestabilizar la constitución de la unidad somatopsíquica del sujeto, y son origen del trastorno psicomotor junto con la pobreza de los procesos de transformación.

A continuación se explican las distintas angustias:

Angustia de caída: el niño experimenta el miedo a caer. Es muy importante que pueda sentirse bien sostenido y protegido por los padres. Puede presentarse de manera intensa si el niño no se manipula de una manera amorosa y cálida.

Angustia de falta de límites: está angustia nace de la separación de los cuerpos después de la alimentación. Es el miedo a no tener límites. Estos niños buscan siempre ser contenidos por objetos, por personas. Buscan el contacto para poder sentir sus límites corporales.

Angustia de explosión: Esta angustia está relacionada como su propio nombre indica, a la explosión, miedo a la explosión de globos, petardos o cualquier otra cosa que explote,  incluso puede aparecer el miedo de explosión del propio cuerpo.

Angustia de rotura, fragmentación o hemicuerpo: Esta angustia está relacionada con la sensación de partirse en dos. Suele ir acompañada de problemas en el equilibrio y en la lateralización. “Está en relación con el eje corporal, de sensaciones dolorosas de romperse, como si se abriera en dos, y se podría pensar en cómo  fue manipulado ese cuerpo, hay una ruptura de los dos hemicuerpos que tendrían consecuencias sobre el equilibrio, la lateralización, la dominancia lateral y la harmonía entre los dos hemisferios cerebrales” (Fernández, 2004).

Angustia de despellejamiento y amputación: Esta angustia está relacionada con la separación de los cuerpos. Nace de la vivencia que tiene este bebé al ser separado del cuerpo de su madre. Cuando se hace sin precaución, este niño puede sentir como si le arrancaran la piel. Esta angustia está relacionada con problemas de piel, de respiración, de termorregulación, de alimentación entre otros. También puede presentar dificultad en ser tocado o querer ser tocado siempre, dificultad para desvestirse etc.

Referencias bibliográficas:

Fernández, A. (2002) La Práctica Psicomotriz de B. Aucouturier. En M. Llorca y otros (eds): La Práctica psicomotriz: un propuesta educativa mediante el cuerpo y el movimiento. (pp. 423 a 442) Málaga: Aljibe.

Camps Llauradó, Cori (2007). El diálogo tónico y la const6rucción de la identidad personal. Revista iberoamericana de psicomotricidad y técnicas corporales. Vol 7 (1), 5-30.

Ariadna Torreblanca
Psicóloga. Especialista en Psicomotricidad

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2020-06-01T10:43:23+00:00

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