El psicomotricista y el papel del cuerpo en el Trastorno del Espectro Autista

El psicomotricista y el papel del cuerpo en el Trastorno del Espectro Autista

Los niños con TEA pueden presentar dificultades en la construcción de su yo corporal, asociadas a sus dificultades para percibir los límites entre el interior y el exterior, entre el yo y el no yo. La construcción de la identidad es un proceso que implica pasar del estado fusional a la separación, pasar del dentro a fuera, de la indiferenciación a la percepción de los límites corporales para crear así su identidad corporal. Todo ello está muy vinculado con el hecho de que algunos niños con TEA cuando hacen un dibujo a menudo tracen un círculo alrededor de todos los elementos que lo configuran que refleja precisamente esta realidad.

Al niño o a la niña con TEA le resulta difícil construir una imagen propia, la percepción fragmentada de su cuerpo hace que los fenómenos corporales le sean ajenos y extremadamente complejos. Su dificultad para tener una imagen global de sí mismo conlleva que cualquier sensación o actividad, como malestar o dolor en una parte de su cuerpo o como cortar las uñas o el pelo, pueda convertirse en motivo de incertidumbre y temor.

Estas dificultades con el cuerpo se manifiestan de maneras muy distintas: les desborda la emoción y aparecen las estereotipias o buscan lugares en los que sentir los límites corporales. Son frecuentes en los niños con TEA las reacciones a las texturas, el temor a desprenderse de su ropa o al contacto corporal. No poder construir una unidad imaginaria supone no poder identificarse con los demás ni tampoco percibirse como uno más, lo que supone que estar en un grupo pueda convertirse en una experiencia desagradable.

A menudo algunos padres nos preguntan cómo puede beneficiar la terapia psicomotriz a sus hijos o cuáles son los aspectos con los que se trabaja en la sala de psicomotricidad. Y es que ante este despliegue de necesidades que conviene abordar, el psicomotricista ayuda al niño a ir tomando conciencia de las diferentes partes de su cuerpo a partir de la relación y de las vivencias placenteras que experimenta a través del cuerpo. Cabe mencionar que para favorecer la vinculación de cualquier naturaleza es imprescindible hacerse presente en la vida del niño y establecer las bases de un vínculo sólido. Simultáneamente, otro eje de la intervención gira en torno acompañarle en este proceso que parte de la indiferenciación (lo de dentro) a la diferenciación (lo de fuera). Para ello es necesario apoyarse en los materiales y la distribución de la sala de psicomotricidad. Es frecuente que ante situaciones nuevas o desconocidas (o simplemente situaciones que le son complejas de poder gestionar) los niños con TEA busquen espacios o materiales contenedores como refugio, en un primer momento, y como punto de partida o de referencia a la vez que van descubriendo y explorando otros espacios y posibilidades con la ayuda del psicomotricista.

Desiree Casimiro

Psicóloga especialista en Psicomotricidad

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2018-06-05T09:51:20+00:00

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